La Historia de BioBanco

Búsquedas

BÚSQUEDA GEOGRÁFICA DE UNA ESPECIE *

Nota: esta búsqueda se hace por nombres científicos completos de especie, es decir, Género y especie. El Género siempre lleva la primera letra en mayúscula. No acepta nombres comunes, pues estos varían de región a región. Por ejemplo: Vultur gryphus .
BÚSQUEDA NO GEOGRÁFICA DE ESPECIE

Nota: esta búsqueda se hace por nombres científicos completos de especie, es decir, Género y especie. El Género siempre lleva la primera letra en mayúscula. No acepta nombres comunes, pues estos varían de región a región. Por ejemplo: Vultur gryphus .
BÚSQUEDA TAXONÓMICA POR GÉNERO

Nota: esta búsqueda se hace por género, es decir, el primer componente del nombre científico. Por ejemplo una búsqueda de Parmotrema, nos arrojará todas las especies del género incluyendo Parmotrema reticulatum y Parmotrema crinitum. El Género siempre lleva la primera letra en mayúscula.
BÚSQUEDA TAXONÓMICA POR FAMILIA

Nota: esta búsqueda se hace por el nombre de la familia, ejemplo Cerambycidae. No acepta nombres comunes, como por ejemplo, "Cerambícidos". El nombre debe estar en su nomenclatura científica.
¿Desde donde nos visitan?

La historia de BioBanco

La historia de BioBanco es una historia de perseverancia y lucha contra la falta de recursos y apoyo. En 1992, cuando era estudiante de la carrera de Biología en la Universidad del Azuay, tuve la suerte de tener acceso a los primeros nodos de Internet de Ecuador. En aquellos años, muy poca gente sabía que era Internet. Muchas personas, que nacieron en los años siguientes, no conocen como era el Mundo antes de Internet. No habían celulares, la única forma de comunicarse con investigadores alrededor del Mundo era enviando cartas físicas, en papel, a donde quiera que estos se encontraran; o llamando por teléfono / fax.


En ese ambiente, era increible el poder escribir un correo electrónico y tener una respuesta en máximo 24 horas. Entonces, no exisitía lo que hoy conocemos como "el web". Internet era un sistema que pocos conocían y que estaba restringido al uso científico. No existía ningún intento de comerciar usando esta nueva tecnología. Era lógico, pues muy pocas personas teníamos acceso a Internet. Pero la actividad científica era asombrosa. Las listas de discusión por correo electrónico y mediante el uso de un viejo programa cliente / servidor, llamado "Gopher", eran intensas. Un buen amigo de aquel entonces, el diseñador y fotógrafo Carl Morgan, también era una de las pocas personas que conocían la existencia de Internet.


Por aquel entonces estaba interesado en el manejo de bases de datos y se me ocurrió que sería una buena idea el que las bases de datos estuvieran disponibles a través de esta red de redes. Trabajaba bastante con bases de datos de colecciones biológicas. Todo el tiempo que no estaba ocupado en los asuntos de la Universidad, era ocupado en tratar de lograr esta meta. Pero la gran mayoría de mis intentos fueron un fracaso. Un día, descubrí que en Cuenca existía una institución científica que tenía un servidor dedicado de Internet. Me acerqué a ellos y fueron el primer apoyo que tuvo mi idea. Fabián Ávila, un ingeniero de sistemas, se unió al equipo que Carl Morgan y yo habíamos formado. Nos unía el deseo de apoyar la ciencia con esta nueva tecnología.


Entonces, un buen día, en uno de los grupos de discusión, aparecieron dos personas que trabajaban en CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear), Tim Berner-Lee y Robert Caillau. Estaban creando un sistema llamado "World Wide Web" y nos ponían a disposición el código fuente para que lo compiláramos para nuestra poderosa Sun Spark Station IPX. Fueron meses intensos tratando de hacerlo, pero un buen día ... finalmente funcionó. Logramos hacer funcionar el primer servidor web del Ecuador. Casi de manera inmediata, nos pusimos a trabajar en lo que llamé "El Proyecto BioBanco", un banco de datos de biodiversidad. Inicialmente trabajábamos vía Telnet, un antiguo protocolo que en ese entonces era el protocolo más utilizado, despues del correo electrónico, en Internet.


Pero con el Web, la supremacía del Telnet comenzó a declinar. Científicos de todo el Mundo discutían acaloradamente las posibilidades del nuevo protocolo. En 1993, el Dr. Vanderlei Cahnos, de la base de datos tropical de Brasil, nos propuso a un grupo de biólogos el trabajar en construir un acceso vía Internet a nuestras respectivas bases de datos. Comenzamos a trabajar en lo que se denominó la red BIN-21, bajo el auspicio del UNEP (Programa del medio Ambiente de Naciones Unidas), cuyo objetivo era el hacer un esfuerzo mundial para proveer acceso a la información sobre biodiversidad almacenada en todo el Mundo a través de Internet.


Nuestro equipo era por entonces el más adelantado en cuanto a lograr dicha meta, puesto que teníamos una herramienta que no todo el mundo tenía: teníamos un servidor web, mientras todo el Mundo usaba Gopher y Telnet. En Febrero de 1994, fuí invitado a Brasil para presentar El Proyecto BioBanco al foro BIN-21 de Naciones Unidas. Muchas Universidades y organizaciones científicas alrededor del Mundo competían por ser los primeros en lograr tener una base de datos de biodiversidad en el nuevo sistema, el web. Harvard, Yale, SCIRO y otras organizaciones, lo intentaban. Pero en el foro BIN-21, donde todos nos reunimos para discutir el futuro de las redes de investigación en biodiversidad, el proyecto BioBanco fue la primera base de datos de biodiversidad que realmente funcionó. Pero no funcionó desde la Sun Spark Station. Carl Morgan, en las oficinas de Cuenca, hizo que dicho servidor funcionara des de una Macintosh IIci.


La reacción de todos quienes participaron en el foro fue fabulosa. Por primera vez, el sueño de compartir la información sobre las especies que habitaban en el Planeta, era una realidad. Entonces fui nombrado director (chair) del grupo tecnológico de BIN-21. Pero la emoción duró muy poco. Meses después de mi regreso a Cuenca, buscábamos el apoyo necesario para recolectar la información almacenada en museos y universidades en el país, con el apoyo de Fundación Maquipucuna, quienes eran entonces también una Fundación jóven buscando fondos para proteger lo que hoy es el bosque de Maquipucuna. Buscamos apoyo en la Universidad del Azuay. Invitamos a sus directivos y su respuesta fue que no nos apoyarían, porque "esto del Internet es una moda pasajera como muchas y así como ahora está de moda, mañana se desvanecerá". Solo el perosnal técnico de la Universidad comprendía el alcance de nuestro proyecto, pero sus directivos, no podían verlo.


Un buen día, llegué a la oficina de la Fundación que nos apoyaba, y encontré que habían cambiado las llaves de la puerta y que ya no teníamos acceso a las instalaciones. Según los "cálculos" hechos por dicha Fundación, nuestro proyecto no tenía futuro. Con solamente acceso vía telefónica a Internet y con los escasos fondos personales que, como estudiantes teníamos, tratamos de continuar con el proyecto, pero ya no teníamos acceso al correo electrónico del proyecto. Nuestros amigos de Fundación Maquipucuna trataron de conseguir el financiamiento necesario en los Estados Unidos, pero nuevamente la respuesta fue: ¿Que es eso del web? ¿Otra moda entre los jóvenes? La Fundación que al inicio nos apoyó y que luego nos cerró las puertas de la oficina (físicamente), secuestró mi correo físico, incluyendo una importante invitación de GEF (Global Biodiversity Faciliy), una organización que facilitaba fondos para proyectos como el nuestro, en el cual nos invitaban a una reunión en Nairobi, para discutir el financiamiento para nuestro proyecto.


Varios intentos posteriores por sacar el proyecto terminaron por desgastarnos física y emocionalmente. Decidimos junto con mi amigo Carl Morgan, desistir, puesto que ya no teníamos más fondos y aparentemente, lo nuestro era "solo una moda pasajera". Cada quién siguió su vida y poco a poco, el proyecto cayó en el olvido. Hoy, a más de 20 años de haber iniciado el proyecto y asombrado al foro BIN-21 de Naciones Unidas con la primera base de datos de biodiversidad del Ecuador; luego de varios años de intentos fallidos, finalmente - de manera personal y ahora con mis propios fondos - vuelvo a colocar al Proyecto BioBanco al aire ... el cual, incluso el día de hoy, sigue siendo un proyecto que intenta llevar la información sobre la biodiversidad del Ecuador hacia quienes la necesitan para planificar el desarrollo del país, la conservación de los recursos naturales y sobre todo, para quienes exploran nuestra enorme riqueza natural. Fuimos el primer sitio web del Ecuador y una de las primeras bases de datos de biodiversidad del Mundo, y hoy, BioBanco finalmente está de regreso !.


Gustavo Francisco Morejón Jaramillo